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Para TODAS las Madres

Para TODAS las Madres

Para TODAS las Madres

Esto es para todas esas madres que están despiertas durante toda la noche, con su hijo en sus brazos, susurrándoles al oído “no te preocupes amor mío, mamá está contigo”.

Esto es para todas las madres que van a trabajar con restos de vómito en sus pantalones, manchas de leche en su camisa y pañales en su bolso.

Esto es para todas esas madres que hacen tartas y galletas y que cosen a mano los disfraces de Carnaval.

Y también para aquellas que no son capaces de hacerlo.

Esto es para todas esas madres que dan a luz a hijos que no verán nunca más.

Y para todas aquellas madres que han dado un hogar a esos niños.

Esto es para todas esas madres que han perdido a sus hijos durante esos nueve meses y que no podrán verlos crecer junto a ellas en la Tierra, pero que un día podrán reencontrarlos en el Paraíso.

Esto es para todas las madres que tienen colgadas en las paredes de la cocina obras de arte de un valor incalculable, hechas con temperas de colores y bolígrafo.

Esto es para todas esas madres que se han literalmente congelado en los partidos de fútbol de sus hijos.

Esto es para todas las madres que pierden la paciencia cuando sus hijos, en el supermercado, gritan y patalean pidiendo el helado de chocolate media hora antes de la cena.

Y también para todas aquellas madres que son capaces en esos momentos de respirar profundamente y de contar hasta diez.

Esto es para todas las madres que se sientan con sus hijos y son capaces de explicarles tranquilamente de dónde vienen los niños.

Y también para todas aquellas que lo han intentado docenas de veces y no han encontrado las palabras adecuadas.

Esto es para todas esas madres que leen el mismo cuento cuatro o cinco veces, como mínimo, cada noche.

Esto es para todas esas madres que han enseñado a sus hijos a atarse los cordones de las zapatillas antes de que comenzasen a ir a la escuela.

Y también para todas aquellas que han optado por las zapatillas de velcro.

Esto es para todas esas madres que han enseñado a sus hijos a cocinar y a sus hijas a arreglar un grifo que gotea.

Esto es para todas esas madres que se dan la vuelta automáticamente cada vez que sienten a un niño pequeño decir mamá, incluso cuando saben que sus hijos están en la escuela o en casa o incluso en la Universidad.

Esto es para todas esas madres con hijos que, por desgracia, han tomado un camino equivocado y no saben cómo ayudarles a encontrar de nuevo el camino adecuado.

Esto es para todas esas madres que han crecido a los hijos de otras madres con amor y dedicación.

Esto es para todas esas madres que se muerden los labios cuando sus hijos de catorce años deciden teñirse el pelo de verde y hacerse un piercing en la lengua.

Esto es para todas esas madres que han sido víctimas de un cruel destino y que han perdido a sus hijos durante un tiroteo en una escuela. Y esto es para las madres de aquellos que han disparado.

Esto es para las madres de los supervivientes y para las madres que observan lo sucedido en las noticias, mientras abrazan a sus hijos, que han vuelto de la escuela sanos y salvos.

Porque, ¿qué es lo que nos hace ser Buenas Madres?

¿La paciencia? ¿La compasión? ¿La determinación? ¿La ternura?

¿El dar el pecho? ¿El dar el biberón? ¿El cocinar nuestros propios homogeneizados en casa mientras cosemos el botón de una camisa y ayudamos a nuestro hijo mayor con los deberes, todo al mismo tiempo?

O, más bien, ¿tenemos que buscar en el corazón?

¿Es el nudo en el estómago que sentimos cuando vemos a nuestros hijos o hijas desaparecer en el horizonte mientras van a la escuela solos por primera vez?

¿Es ese sobresalto interno que te hace despertarte en mitad de la noche para apoyar una mano en el pecho de tu bebé y comprobar que respira?

¿Es la angustia que sientes, años después, siempre en mitad de la noche, cuando impacientemente esperas escuchar su llave que abre la puerta y por fin ver que ha vuelto a casa sano y salvo?

¿O es esa necesidad de correr a abrazar a tu hijo cuando has visto en las noticias que ha habido un accidente, un incendio...?

Las emociones de la maternidad son universales: son las mismas para las jóvenes madres que se tambalean entre pañales e insomnio... y para las madres más maduras que dejan que sus hijos vuelen con sus propias alas, incluso cuando su mayor deseo es tenerlos siempre con ellas.

Son las mismas para las madres que trabajan y aquellas que deciden quedarse en casa con sus hijos. Para las madres solteras y para las madres casadas.

Son las mismas para TODAS las madres.

Y esto es para todas vosotras, para TODAS las MADRES. Sois inmejorables y hacéis un trabajo grandioso.

¡Feliz Día de la Madre a TODAS las madres!

yoQueriba.com



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